Primera Planta: Etnografía

Cultura Pastoril

El pastoreo es uno de los modos de vida más tradicionales del País Vasco y en su desarrollo han influido las condiciones naturales de nuestro medio geográfico.

A pesar de ello, la necesidad de pastos durante todo el año obligó a los pastores a trashumar de manera estacional con sus rebaños, en un área que, en origen, tenía sus límites naturales en el Ebro y el Garona, y que, en la actualidad, se ha visto sustancialmente reducida.

Estos movimientos trashumantes, así como el disfrute y aprovechamiento de pastos o la creación de nuevos seles por poner algunos ejemplos, han sido tradicionalmente regulados por asociaciones pastoriles. Estas asociaciones, con áreas de jurisdicción perfectamente delimitadas y bajo las leyes de la costumbre, han pasado a regirse por normativas escritas y para la mayoría de los casos, a partir del siglo XII.

La vida del pastor durante el verano se desarrolla en espacios destinados al albergue personal y de sus ganados. Estos espacios, integrados por una serie de construcciones (txabola, corrales, rediles...), de tipología variable según las diferentes zonas geo- gráficas son las majadas. La actividad del pastor es dura ya que al cuidado diario del rebaño se le añaden tareas como la elaboración del queso y en determinadas épocas del año, el esquileo y la vigilancia y control de la cubrición y parto de sus ovejas.

El desarrollo de la sociedad actual, al que el pastor no ha permanecido ajeno, ha suavizado un tanto el rigor de sus condiciones de vida, pero en épocas no muy lejanas, su aislamiento le obligó a desarrollar un régimen de autosuficiencia para proveer todas sus necesidades. Así, con la lana de sus ovejas, se dedicó al hilado y confección de sus prendas de uso, y con la madera, hueso y cuerno se entregó a la fabricación de sus útiles e instrumentos.

Sobre éstos útiles e instrumentos desarrolló una labor artística que no era sino el reflejo de un mundo en su mayor parte de simbologías y creencias. Un mundo con un evidente sustrato prehistórico, sobre el que el cristianismo actuó asimilando y transformando parte de los elementos precedentes e incorporando los suyos propios. Se configuró así un sistema de creencias, tradicional en todo el País, que se ha conservado con un mayor grado de pureza en el mundo pastoril.

La música, la práctica de variados juegos y deportes, el perro (como compañero y colaborador del pastor), y la presencia de otros animales, domésticos y dañinos, son otros tantos elementos que integran el mundo pastoril, y cuya mención no podemos olvidar en una exposición que no pretende sino una pequeña ilustración de un modo de vida, con tradición de siglos, que aún hoy ocupa un lugar preeminente en nuestro mundo.

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El Mar de los Vascos

El marisqueo y la pesca son parte de las estrategias características de la economía depredadora. Sin embargo, los hombres prehistóricos desarrollaron desde el origen de la Humanidad (hace 2 millones de años aprox.) hasta el final del Magdaleniense (+10.000 a.C.) de manera significativamente exclusiva la caza y la recolección de frutos y vegetales. Sólo a partir de esta fecha comenzaron a explotar los recursos marinos, primero recogiendo los mariscos que habitan las rocas costeras y luego practicando tímidamente la pesca.

A partir del 5.000 a.C. aprox., en el Epipaleolítico, el marisqueo empieza a ser sustituido por la pesca, sobre todo del salmón y las especies costeras. Pero ambas prácticas tienden a desaparecer a partir del Neolítico (+ 4.000 a.C.), cuando se introduce la economía productora. Con la Romanización la práctica de la pesca se extiende, a lo que ayuda la técnica de la salazón de pescado.

Progresivamente, y con especial incidencia a partir de la fundación de las villas costeras (siglos XII-XIV), se va produciendo una explotación intensiva de los recursos y posibilidades económicas del medio marino. La navegación comercial, la pesca y las industrias generadas en torno a estas actividades, entre las que destaca la fuerza y pujanza de la construcción naval, adquirirán un especial protagonismo dentro de la historia económica y social vasca.

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